
Crear no es solo hacer una imagen o un diseño, es un viaje lleno de preguntas, descubrimientos y emociones. Mi proceso creativo nace de la curiosidad y la necesidad de conectar ideas, materiales y sensaciones para dar vida a algo auténtico y significativo.
Cada proyecto comienza con una escucha profunda: entender qué quieres comunicar, qué sientes y qué historia quieres contar. Ahí empieza la magia, cuando las ideas empiezan a bailar en la mente, y las primeras líneas, colores o formas se insinúan como un mapa para lo que está por venir.
Me gusta explorar diferentes técnicas y medios —desde el dibujo tradicional y la serigrafía artesanal, hasta la fotografía intervenida y el collage— porque cada uno aporta texturas, errores felices y sorpresas que enriquecen el resultado final. No creo en fórmulas rígidas, sino en un diálogo constante entre el trabajo y la intuición, donde cada paso puede cambiar el rumbo y abrir nuevas posibilidades.
El proceso es también un espacio para experimentar, soltar el control y permitir que lo inesperado suceda. Muchas veces lo que parecía un accidente se convierte en el detalle que da alma a la pieza. Por eso valoro el tiempo, la paciencia y la apertura para revisar, corregir, romper y reconstruir.
Además, trabajar de manera colaborativa es fundamental para mí. Me encanta acompañar a quienes confían en mí en este recorrido creativo, aportando ideas, referencias y técnicas para potenciar su visión sin perder la esencia propia.
Al final, lo que entrego no es solo un diseño o una imagen, sino una experiencia visual cargada de sentido, emoción y energía. Un reflejo de un proceso honesto, artesanal y lleno de vida.
¿Quieres conocer más sobre cómo trabajo? ¿Te gustaría que te invite a participar en alguno de mis talleres o colaboraciones? Escríbeme, que crear juntos siempre es más lindo.